Alan Greenspan, en su libro “The Age of Turbulence”, afirma que el mundo está actualmente entrando en una era de acentuada turbulencia, y no se equivoca en nada. Gracias a la globalización, todos los países del mundo cuentan con una interconexión e interdependencia que genera abaratamiento en los costos y mayor eficiencia y eficacia en la producción pero que, a su vez, genera un alto nivel de fragilidad y vulnerabilidad en la economía mundial. Es por esto que, día tras día, los expertos buscan predecir la próxima crisis que afectará el mundo, y si podremos superarla y cómo. Pero esto no es tarea fácil, para poder estimar cuál será la próxima crisis global, se necesita hacer predicciones sobre geopolítica, guerras, terrorismos, cambio climático, terremotos, pandemias, etc. Y aunque tal vez no podamos predecir esto con certeza, todos alrededor del mundo deben prepararse para el futuro analizando los peores escenarios y considerando cómo lidiarían con ellos.
Hoy en día, muchos auguran que la gran próxima crisis mundial estará en manos del recurso que le da motor al mundo entero, el petróleo, bien llamado el oro negro. La carencia de este se ocasionará por varios factores como: la falta de suficientes yacimientos, la escasez de personal cualificado y de infraestructuras, la creciente tensión en medio oriente, la creciente demanda de China y otros países asiáticos que cada vez necesitan más petróleo para poder proseguir su crecimiento, entre otros.
Recientes estudios indican que hasta el presente año, y viviendo la recuperación de la economía mundial, se contará con un suministro adecuado y precios relativamente bajos del crudo. Del 2011 a 2013 el suministro podrá ser suficiente para incentivar el crecimiento económico, pero los precios empezarán a subir a medida que se vaya agotando el recurso. Los precios se moverían, sin descartar mayor volatilidad, ya sea debido a una capacidad productiva que se adelanta a la demanda, provocando una caída de precios, o un alza debido a la acción de los especuladores. Entre el 2014 y el 2015, se empezarán a notar los efectos de las restricciones en el crudo causadas por la caída en la capacidad de producción de los yacimientos existentes, lo que podría llevar a una pronunciada subida del precio del petróleo que podrá poner en peligro el crecimiento económico.
Amanecerá y veremos….
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